No se puede luchar por la igualdad de género si no somos justas entre nosotras. Soy Laura Camila, tengo 25 años, estudié Relaciones Internacionales y mi vida entera es el baile.  Soy muy distraída, un poco torpe al caminar, muy disciplinada y apasionada de lo que me gusta, tranquila hasta que me encuentran el genio. En conclusión, soy una mujer común y corriente, de nombres muy comunes, gustos comunes, problemas comunes y una causa en común.

Crecí en una familia con costumbres “normales”, o eso creía yo. Poco a poco me fui acostumbrando a las típicas creencias del caballero de armadura dorada que no me permitiera mover ni un dedo. Con esto, me refiero a que costeara las salidas, me llevara y recogiera en la puerta de mi casa, etc… Sin embargo, mi vida dio un giro cuando permití y me acostumbré a llevar una relación tóxica, de esas típicas que solemos juzgar como mujeres y cuestionarnos, ya que creemos que jamás estaremos en una situación similar. Pues mujeres, hoy me declaro feminista porque no solo soy mujer y quiero igualdad, sino porque sé que es juzgar a otra y ser juzgada por otras, porque quiero que seamos muchas gritando a una sola voz. El cambio empieza por nosotras mismas, por aceptar que en medio de nuestras imperfecciones somos perfectas, que debemos salir de estereotipos de todo tipo y lo más importante, que estamos para apoyarnos, nunca para criticarnos ni juzgarnos.


@laulopez24

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