Hoy vengo a hablarles sobre el aborto. Pero no sobre el tema habitual, de la legalización o sobre cómo es un problema de salud pública. Hoy quiero hablar del tema que no se toca, o si se toca se hace de manera delicada y suave, el estigma social que trae el aborto. Ese estigma que hace que el aborto no sea una decisión simplemente de la mujer que carga el embarazo, que le da derecho a la sociedad a tener una opinión sobre tu útero, y sobre las decisiones que tomas en tu vida.

Resulta que existe todo un sector, que parece ser la mayoría, que no piensa de manera sorora como nosotras, o no piensa que es solo tu decisión. Esa mayoría son la que crean ese estigma, que hace que vivamos en la ignorancia, que hace que decir “aborto” sea un tabú tan grande como lo fue el sexo en su época. Esa es la gente que te juzga por el hecho de quedar embarazada cuando eres joven, te atacan con comentarios horribles como “asesina”, que claramente la mente de una mujer de la edad que sea no pueda soportar.

¿Porque creen que tienen el derecho de hacernos sentir mal por una decisión que nos hizo bien? Una decisión tomada después de mucho tiempo de reflexión, por qué la decisión de hacerse un aborto no es a la ligera, no es un método anticonceptivo, es algo que pasa por la cabeza de una mujer mil veces, que lo considera y lo reconsidera antes de hacerlo. Es por esto, y por mil razones mas, que nadie tiene el derecho de juzgar tu decisión y hacerte sentir mal, de hacerte sentir “mala mujer”.

Este tema siempre será sensible para mí, la mirada de la gente cuando lo cuentas, los consejos sobre que “pudiste haber hecho mejor”, las preguntas de “por qué no te cuidaste”, o peor aún “¿para que abres las piernas si no te vas a hacer responsable?”. Pero creo que lo que nunca tuve coraje para responder era que era mi problema, que era mi decisión y eran las consecuencias a las que me tuve que enfrentar por ignorante, por niña, porque me deje llevar de un hombre que fácilmente me manipulo.

Es tu salud mental, es tu salud física, es tu salud económica. Es tu vida, es tu cuerpo. Y con eso debería bastar para que las personas no se entrometieran en tus decisiones sobre lo que es TUYO.

Siento mucho las miradas que recibiste, o que vas a recibir, siento mas aún que hayas tenido que aguantar los comentarios de tus compañeros, profesores, familiares, amigos que llaman a las mujeres que abortan asesinas. Lo siento de todo corazón. Siento que hayas tenido que inventar un aborto espontaneo, o que hayas dicho que fue una complicación y que nunca fue tu intención abortar, aunque lo hayas hecho de manera consiente por miedo a todas las criticas, por miedo al que dirán, al como te mirarán. Siento que hayas tenido una pésima experiencia con un doctor que te haya hecho sentir mal, siento que te hayan obligado a mirar un ultrasonido que nunca quisiste ver. Siento tantas cosas, realmente lo siento. Pero sobre todo, siento unas ganas inmensas de que cada vez menos, una mujer que decida hacerlo tenga que pasar por eso. Para eso también es esta lucha.

Lo siento, te acompaño, te quiero y lucho por ti. Por todas.

Con el tiempo, con el pasar de los años y a medida que adquieres conocimiento seguirás entendiendo tu decisión. Decidirás si seguir a hablando del tema o no. Recordaremos que ese también es tu derecho. Te vas a dar cuenta que esos “amigos” que te llamaban asesina, no son realmente amigos, ni eran necesarios en tu vida. Sobretodo te vas a dar cuenta que no estas sola. Que la comunidad de mujeres a las que les ha pasado lo mismo que a ti es INMENSA. Y si bien, con mucho dolor debo decir que las mujeres que han abortado y las han hecho sentir como la peor escoria, es muy grande; también existimos muchas dispuestas a sentarnos y escuchar. Porque eso solo significa que no estamos solas. Que siempre estaremos acompañadas, que tendrás apoyo. Que tendrás muchos hombros pa llorar, y miles de bocas para reírte cuanto estés lista.

En resumen, lo que quiero transmitir hoy, es que no estas sola. Ni ayer, ni mañana, ni nunca. Decide. Te acompañamos en lo que podamos, hablando o callando.

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